Artículo 5. 16/10/2019

"LOS PROCESOS DE CAMBIO EN ORGANIZACIONES

 

"No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio" (Charles Darwin).

 

Todo cambio requiere un proceso que ocurre en diferentes fases y nos lleva a avanzar hacia la meta que nos proponemos; precisa de un tiempo más o menos largo y se concreta en acciones realizables de manera progresiva. Cuando tomamos conciencia de que algo no nos satisface y decidimos ponernos en marcha para cambiarlo, entramos en ese proceso.

 

Cambiar no es fácil, requiere compromiso y disponibilidad, definir el  propósito que nos mueve, gran dosis de voluntad y perseverancia para permanecer en el camino y la confianza de que podemos llegar donde nos proponemos.

 

El cambio se da a través de la acción y nos permite experimentar, intercambiar, relacionarnos, sacar conclusiones, modificar, ampliar, etc., hasta crear realidades más adaptadas a los nuevos contextos que se van generando en el proceso.

 

Así es como aprendemos y nos transformamos en personas diferentes. Para que la transformación se dé en niveles más amplios, hay que dar paso a la colaboración entre personas, grupos y organizaciones creando sinergias, puntos de encuentro y acciones comunitarias que generen un beneficio social.

 

Todo esto se materializa en:

 

1.-La elaboración de proyectos colaborativos e innovadores que tengan en cuenta a las personas y sus capacidades individuales, sumando ideas y experiencias diferentes que añaden riqueza y valor a la acción.

 

2.-Poner en marcha dichos proyectos, definiendo tareas realizables en tiempos concretos.

Asignando dichas tareas a personas que puedan responsabilizarse de ellas porque saben, quieren y pueden hacerlo.

 

3.-Buscar colaboraciones que sumen en cantidad y calidad, que amplíen   relaciones e  intercambios, con espacio para la diversidad y la originalidad propia de cada individuo, ampliándose más allá de lo estrictamente local.

 

4.-Evaluar el proceso realizado para descubrir los logros, generar nuevos aprendizajes y nuevas experiencias que consoliden una manera de actuar propia, con la que la persona y el grupo u organización se identifique y les caracterice.

 

Se habla continuamente de innovación y de emprendimiento, como una necesidad de toda organización que quiera seguir activa. Innovar requiere  mucha creatividad y  trabajo colaborativo, para rediseñar nuevos retos de futuro acordes con los cambios que se van dando en la sociedad.

 

Estamos en la cuarta revolución industrial, caracterizada por la inexistencia de fronteras, todo se compra y se vende de forma global, se combinan técnicas avanzadas de producción y operaciones con tecnologías inteligentes que se integran en las personas y las organizaciones.  Éstas deben identificar las tecnologías que mejor satisfacen sus necesidades para invertir en ellas. Si las empresas no se introducen en estos cambios su esperanza de vida disminuye a pasos agigantados. Todo esto genera una situación que requiere la habilidad de responder a situaciones imprevistas.

 

Ahora se habla de “talento”, que va más allá  de tener títulos y conocimiento sobre determinadas materias. El talento incluye, además de conocimientos, actitudes, habilidades, experiencias, capacidad de afrontar situaciones, de manejarse en la incertidumbre. También incluye mucho compromiso, mucha motivación y entusiasmo.

 

Los grupos y organizaciones son los motores del cambio. Es importante que sepan adaptarse a las circunstancias cambiantes para no desaparecer.

 

 Toda organización ha de tener muy claro un propósito (el “para qué” hace lo que hace) que responda a los intereses de los miembros que la componen. También ha de poner en valor las competencias de cada uno y repartir las tareas en consonancia con dichas competencias a fin de aumentar la motivación, el gusto, el disfrute y la eficacia de la acción.

 

Algunas condiciones necesarias para que surjan ideas nuevas que generen cambio en las organizaciones:

 

1.-Que todos los miembros de la organización estén de acuerdo con el propósito y lo adopten como suyo.

 

2.-Que cada uno esté en el lugar que le corresponde y se responsabilice de la tarea acordes a dicho lugar.

 

3.-Que haya espacios para el reconocimiento a las personas y  a los equipos por su aportación al proyecto y a la organización.

 

4.-Que se respeten los procesos y las circunstancias de cada miembro, adaptándose a las mismas.

 

Todo ello contribuye al surgimiento de la creatividad individual y colectiva.

 

 

Antonia Martínez López

Pedagóga sistémica y Facilitadora

de Cambio Organizacional